ENSEÑANZA DE LA VIVIENDA
(Transmitido como continuación de anteriores estudios)
PREFACIO
Esta enseñanza no se da para la convicción y no tiene por objeto satisfacer la búsqueda del conocimiento, sino que se transmite como una continuación de la línea de revelación que se inició anteriormente a través de aquellos que pudieron mantener contacto con campos de conciencia más amplios, por lo que no debe ser aceptada como un sistema de alegaciones, sino como una oportunidad para reconocer lo que ya está presente fuera del pensamiento formal.
Anteriormente se había pedido a una persona que comprendiera la existencia del alma, su naturaleza, su relación con la forma y su camino a través de la evolución, pero en este ciclo se revela no tanto la naturaleza del alma como tal, sino la forma en que se organiza en el sistema, por lo que la atención debe pasar de la individualidad a la acordada, de la persona al terreno, de la búsqueda al reconocimiento.
El lector debe recordar que en el texto no se proponen métodos, no se dan prácticas en el sentido habitual y no se definen los objetivos a los que se debe aspirar, ya que cualquier objetivo que se mantenga retenido por la persona se convierte inevitablemente en una distorsión, mientras que la enseñanza tiene por objeto eliminar la fuente misma de la distorsión.
Capítulo I
INVESTIGACIÓN SINTÉTICA
El hombre, como se percibe ahora, no es una unidad completa, pero el proceso en transición y, por lo tanto, todo intento de registrar su naturaleza en definiciones sostenibles será necesariamente limitado, ya que es el punto de intersección de las energías, corrientes y direcciones que superan con creces su conocimiento actual.
Es preciso reconocer que, en esta etapa de la evolución, la atención ya no puede mantenerse exclusivamente en el desarrollo individual, ya que la naturaleza misma de la conciencia se revela como una red e interconectada y, por lo tanto, el ser humano empieza a funcionar no como una entidad aislada, sino como un nudo en un campo más amplio que requiere no acumulación sino armonización.
Se ha dicho anteriormente que el pensamiento crea una forma, y eso sigue siendo cierto, pero ahora es necesario comprender que no todo pensamiento tiene un grado de organización suficiente para mantener la forma sin distorsiones, y que la calidad del pensamiento no depende de la cantidad sino del grado de coherencia interna.
Capítulo II
ARQUITECTURA DE LA MENTE VIVA
La razón, en su sentido más profundo, no puede reducirse a un proceso de pensamiento, ya que el pensamiento es simplemente un reflejo, mientras que la mente es una radiación y, por lo tanto, no se crea mediante el esfuerzo, sino mediante el grado de orden interno que se ha logrado en la conciencia.
Desde hace mucho tiempo, la humanidad ha equiparado la razón con la acumulación de conocimientos, lo que ha sido una etapa necesaria, pero en el presente es posible ver que el conocimiento en sí mismo no crea la mente, sino que sólo proporciona material que puede ser organizado por la mente si existe una estructura apropiada.
La mente viva, de la que ahora se puede hablar más directamente, no pertenece ni a un individuo, ni a un grupo, ni siquiera al planeta, sino que se manifiesta como un principio de armonía que se pone a disposición de los países en los que desaparece la contradicción interna, por lo que su presencia no depende de un esfuerzo sino de la ausencia de distorsión.
Capítulo III
TIERRAS Y OBLIGACIONES DE REALIDAD
Lo que se percibe como un acontecimiento no debe entenderse como un fenómeno autónomo, sino como una compactación local de un campo que, a su vez, es un entorno continuo de energía interconectada, independientemente de si se comprende o no.
Cada campo, independientemente de su nivel de manifestación, tiene tres aspectos principales: la dirección que se fija en la intención, el ritmo que asegura la sostenibilidad y la conexión que incluye el campo en un conjunto más amplio y, por consiguiente, la ruptura de cualquiera de esos aspectos da lugar a la desintegración o la distorsión.
En este contexto, la persona humana no es el centro de lo que está pasando, pero es un nodo potencial a través del cual el campo puede estabilizarse o distorsionarse en función de su grado de coherencia interna.
Capítulo IV
EL HOMBRE COMO PRODUCTO Y EXPLORACIÓN
Hay que reconocer con la mayor claridad que la mayor parte de lo que se percibe como desarrollo espiritual es en realidad formas sofisticadas de autoincriminación en las que la persona no desaparece, sino que adopta formas más complejas y difíciles de reconocer.
El deseo de servir de guía, el deseo de servir e incluso el sentido de pertenencia a procesos superiores pueden ser fuente de distorsión si se basa en un centro de importancia personal que trata de afirmarse a sí mismo a través de estas condiciones.
La realización, en su verdadero sentido, no se produce cuando la persona trata de hacerlo, sino cuando deja de intervenir y, por lo tanto, el principal obstáculo no es la falta de conocimiento, sino la presencia de alguien que quiere tener ese conocimiento.
Capítulo V
LA FUERZA QUE NO SE HAN ADHERIDO
La fuerza a la que se hace referencia en este contexto no puede atribuirse ni retenerse, ya que no es una característica de la entidad, sino una corriente que pasa por estructuras que no tienen resistencia interna.
Lo que a menudo se acepta por fuerza es sólo una manifestación de un deseo que, al tener acceso a la energía, comienza a funcionar con mayor intensidad, pero que no conduce a la armonización, sino que, por el contrario, aumenta la distorsión.
La verdadera fuerza no se manifiesta a través de la presión o la superación, sino a través de la precisión y la inevitabilidad, por lo que puede parecer casi invisible, aunque sus efectos sean profundos e irreversibles.
Capítulo VI
EL TIEMPO QUE NO SE PRESENTA
El vacío, tal como se revela en esta etapa del entendimiento, no puede ser aceptado a través de las categorías habituales de ausencia o ausencia, ya que es un estado en el que no hay distorsión pero no hay presencia.
El hombre evita el vacío no porque no tenga nada en ella, sino porque no deja nada en ella que se considere a sí mismo, por lo que la reunión con el vacío va acompañada de una sensación de pérdida que en realidad es una liberación.
Capítulo VII
LO QUE SE ATAQUE
Cuando desaparecen todas las formas de retención, incluso los vínculos más sutiles con la comprensión, la experiencia y la presencia, queda algo que no se puede llamar, ya que todo nombre ya implica la separación.
No se trata de un estado, no se puede lograr y no se puede retener, por lo que cualquier intento de describirlo se apartará inevitablemente del reconocimiento directo.
CONCLUSIÓN
Esta enseñanza no termina el camino, sino que indica su disolución, por lo que su significado no es dar dirección, sino eliminar la necesidad de dirección.