• Biblioteca EQUILIBRIUM equilibrium-system.com

ENSEÑANZA: regreso al mundo

ENSEÑANZA DE LA VIVIENDA DEL DESARROLLO

VOLUNTARIO II DE LA PAZ

PRÓLOGO II

Una vez que se reconoce la ausencia de un centro y la ilusión de un huésped individual comienza a perder su capacidad de resistencia, se plantea una cuestión que no puede formularse de la manera anterior, pero que se manifiesta inevitablemente como la necesidad de entender cómo funciona en el mundo de las formas sin que haya alguien que se considere anterior a sí mismo y, por lo tanto, este volumen no es una continuación en el sentido de avanzar hacia adelante, sino un despliegue de la forma en que la falta de un centro se manifiesta en la acción, la interacción y la construcción.

Es evidente que el retorno a la paz no es un retorno a la situación anterior, ya que lo que funciona ya no se basa en los mecanismos de identificación anteriores, por lo que las acciones que se siguen llevando a cabo ya no pertenecen a la persona que las atribuyó anteriormente, sino que surgen como consecuencia natural de la coherencia con un campo que no está localizado.

Capítulo I

ACTUALIZACIÓN DE UN ACTUAL

Cuando desaparece el centro de la atribución, la acción no se detiene, como puede parecer a nivel de percepción inicial, sino que, por el contrario, es más precisa, ya que desvanece la tensión creada anteriormente por la necesidad de demostrarse a sí misma a través del resultado y, por lo tanto, la acción no se produce como un esfuerzo para lograr, sino como una manifestación de la conformidad entre el campo y la forma.

Hay que distinguir que la acción que nace del deseo siempre contiene un elemento de desviación, ya que el deseo implica una falta de estado actual y una voluntad de modificarlo, mientras que la acción que surge de la coherencia no tiene por objeto corregir, sino demostrar con precisión lo que ya está construido a nivel de campo y, por consiguiente, no requiere confirmación ni deja una tensión residual.


Capítulo II

ESTRUCTURAS QUE SE SOLICITAN

Cuando no existe un centro personal, las estructuras que se crean en el mundo dejan de ser una extensión de la personalidad y empiezan a reflejar el grado de coherencia del campo, por lo que su sostenibilidad no depende de la retención, sino de la calidad del estado de origen del que proceden.

Se puede observar que las estructuras creadas por voluntad propia requieren apoyo, protección y supervisión constantes, mientras que las creadas por la coherencia tienen la capacidad de autoapoyarse, ya que no existe una contradicción interna que de otro modo requeriría una intervención constante.

Capítulo III

INTEGRACIÓN DE LA IMPUNIDAD

La interacción entre las personas, a falta de un centro, deja de ser un intercambio para obtener o confirmar, y comienza a funcionar como una conciliación de diversos nodos, cada uno de los cuales aumenta el campo común o distorsiona el campo.

Debe quedar claro que el vínculo surge cuando la interacción se utiliza para estabilizar el estado personal, mientras que cuando no existe un centro, la interacción no se mantiene ni se registra, sino que se produce y termina sin que haya dependencia ni necesidad de continuidad.

Capítulo IV

RESPONSABILIDAD DE LA RESPONSABILIDAD

La cuestión de la responsabilidad adquiere una importancia diferente, ya que, a falta de un centro, no es posible hablar de quién responde, pero ello no significa que se pierda la responsabilidad, sino que, por el contrario, la responsabilidad se convierte en una característica de la propia coherencia y no en una entidad separada.

En otras palabras, cuando haya claridad, la acción será necesariamente exacta y, por lo tanto, la responsabilidad no se hará realidad como un esfuerzo de corrección, sino como una falta de desviación.

Capítulo V

LA FUERZA DE ACCIÓN

La fuerza que antes se había dicho que no era de propiedad se manifiesta en la acción como una precisión que no puede lograrse mediante un esfuerzo, pero que se deriva de la falta de resistencia interna y, por lo tanto, la acción en la que está presente la fuerza no deja rastro de lucha, aunque pueda dar lugar a cambios profundos.

Debe entenderse que toda intervención individual en este proceso reduce inmediatamente la continuidad, por lo que la condición fundamental no es el fortalecimiento sino la eliminación.

Capítulo VI

CREACIÓN DE UN CREADOR

La creación, en su verdadero sentido, no puede atribuirse a un individuo, ya que toda forma que surge es el resultado de un acuerdo de múltiples niveles, por lo que la afirmación de la Constitución siempre indica una visión incompleta. Cuando el creador desaparece, la creación no se detiene, sino que se vuelve más limpia, ya que no tiene la intención de consolidar el resultado como parte de la identidad.

Capítulo VII

LA VIDA COMO LA SOLICITUD

La vida sin centro deja de ser un proceso que debe controlarse o orientarse y comienza a percibirse como un proceso continuo en el que cada acción, cada interacción y cada forma surgen de acuerdo con el nivel de coherencia disponible en este momento. 

Por lo tanto, la necesidad de buscar sentido desaparece porque no se añade significado, pero se reconoce que ya está presente en la estructura misma de lo que está pasando.

CONCLUSIÓN TOMA II

Así pues, el retorno a la paz no es un retorno a las modalidades de funcionamiento anteriores, sino una manifestación de una base diferente en la que la acción, la creación y la interacción se producen sin el centro de la apropiación y, por consiguiente, no crean la tensión que antes se consideraba inevitable.

TOMO III — ARQUITECTURA DE LA REALIDAD

PREFACIO III

Una vez que se ha reconocido la ausencia de un centro y se ha dejado de percibir la acción como propiedad de un huésped individual, es posible comprender lo que no podía hacerse sin tergiversar, a saber, la percepción de la realidad no como un conjunto de fenómenos, sino como una entidad con una organización interna, un patrón y una capacidad de autocombinación en la que la conciencia no es un observador externo, sino que es un factor a través del cual se produce la manifestación y reestructuración.

Se debe mantener en la opinión de que la declaración no tiene por objeto proporcionar medios de gestión en el sentido habitual, ya que todo intento de gobernar desde una perspectiva personal da lugar a una distorsión inmediata, pero tiene por objeto reconocer los principios por los que se rige la armonización y que sólo se pueden aplicar si no hay atribución.

Capítulo I

ESTRUCTURA DE LA REALIDAD

La realidad, tal como se percibe a nivel de la forma, parece ser un conjunto de objetos y eventos, pero esa percepción es secundaria, ya que el campo primario es un campo en el que se encuentran las compactaciones reconocidas como formas, por lo que toda forma debe entenderse como una expresión de una organización más profunda y no como una unidad autónoma.

La organización no es estática, sino que es un proceso continuo de armonización en el que los distintos niveles interactúan no a través de la exposición externa sino a través de la conformidad interna, por lo que el cambio de un nivel inevitablemente afecta a los demás, incluso si no se refleja directamente en la percepción.




Capítulo II

SOBRE EL PRINCIPIO DE ARMONIZACIÓN

El principio básico por el que se rige la organización de la realidad no es la fuerza en su sentido común, ni la relación causal en su forma lineal, sino el principio de la armonización, que se manifiesta como un deseo de distintos niveles de un estado en el que no existe una contradicción interna.

Esta armonización no se logra mediante el esfuerzo, pero surge como consecuencia de la eliminación de las distorsiones, por lo que cualquier acción encaminada a lograr el orden, si se basa en una situación desconcertada, inevitablemente exacerba el caos, incluso si la apariencia de la estructura es externa.

Capítulo III

SOBRE LOS PUEBLOS DE EFECTO

Cada conciencia, independientemente de su grado de conciencia, forma un campo alrededor de sí mismo que afecta a otros campos, por lo que la interacción entre personas, grupos y estructuras no debe considerarse como un intercambio de acciones, sino como una interacción de campos, cada uno de los cuales aumenta la coherencia o distorsiona.

Hay que entender que la influencia no es el resultado de una influencia intencional, sino que se produce de manera constante, por lo que la cuestión no es si el ser humano influye, sino la calidad de esa influencia y si se determina por la claridad o la distorsión.

Capítulo IV

SOBRE EL TERRENO COMO ESTRUCTURA

El tiempo, como suele percibirse, parece una secuencia de momentos, pero a un nivel más profundo debe entenderse como una estructura en la que los diferentes estados coexisten en lugar de seguirse unos a otros en una línea estricta.

Por lo tanto, el acontecimiento no siempre es el resultado del pasado, sino que puede manifestarse como un punto de acuerdo en el que las diferentes líneas se concilien, y por lo tanto el cambio de estado de la conciencia puede cambiar la configuración del tiempo en que se produce la manifestación.

Capítulo V

SOBRE EL ESPACIO ULTRATERRESTRE

El espacio, como el tiempo, no es un vacío en el que se colocan los objetos, pero es un sistema de conexiones a través del cual se interactúa y, por lo tanto, la distancia, en su sentido común, no siempre determina el grado de influencia.

En los casos en que existe coherencia, la comunicación se lleva a cabo sin obstáculos, independientemente de la separación espacial, mientras que en los casos en que existe una distorsión, ni siquiera la proximidad permite la interacción.

Capítulo VI

LOS SISTEMAS Y SU SOSTENIBLE

Todo sistema, ya sea humano, colectivo o más complejo, sólo es sostenible en la medida en que no exista una contradicción interna y, por lo tanto, los intentos de mantenerlo bajo presión externa conducen inevitablemente a su desintegración, incluso si no ocurre inmediatamente.

La verdadera sostenibilidad surge cuando cada elemento del sistema se ajusta a todo, por lo que la gestión del sistema, en el verdadero sentido, no consiste en el control, sino en la corrección de las discrepancias.

Capítulo VII

DE CREACIÓN COMO FACTORA DE ESTRUCTURA

La conciencia no es un observador pasivo, sino que es un factor a través del cual se estructura y, por tanto, su estado afecta directamente a la configuración de la realidad en la que se produce la acción.

Sin embargo, esta influencia no puede ser aprovechada por la persona, ya que cualquier intento de utilizarla vuelve a un estado de distorsión y, por lo tanto, el acceso a ese nivel sólo es posible si no hay nadie que la utilice.

CONCLUSIÓN III

Así pues, la realidad no se revela como un conjunto de objetos y procesos, sino como una estructura viva en la que todo está conectado a través de la armonización, y en la que la conciencia liberada del centro de apropiación se convierte en un factor que no es el control sino el factor a través del cual se realiza la reestructuración.


TOM IV - SINTEZ DE CIVILIZACIÓN

PRÓRROGA IV

Cuando la conciencia deja de identificarse con la forma individual y comienza a percibirse como parte de un campo más amplio, es posible ver que lo que antes se llamaba la humanidad no es un conjunto de seres individuales, sino un sistema único que se encuentra en el proceso de armonización, por lo que el desarrollo de la civilización no debe entenderse como una acumulación de logros, sino como un cambio en la calidad de los vínculos.

Hay que mantener claramente que las crisis, los conflictos y las divisiones que se producen en el mundo no son fenómenos fortuitos o únicamente externos, sino que reflejan la falta de coherencia interna en el campo colectivo, y que, por lo tanto, los intentos de resolverlas a nivel individual son necesariamente temporales, si no afectan a la estructura misma.

Capítulo I

CIVILIZACIÓN COMO PÉRDIDA

La civilización no es un conjunto de Estados, culturas o sistemas de gobernanza, como se percibe a nivel superficial, sino un campo dentro del cual se forman e interactúan diferentes estructuras, cada una de las cuales refleja un cierto grado de coherencia.

Este campo no es estático, sino que está en constante movimiento, por lo que su estado no está determinado por acontecimientos aislados, sino por la calidad general de las interacciones que aumentan la integridad o conducen a la fragmentación.

Capítulo II

SOBRE LA SECCIÓN Y EL SINTEZ

La división es una etapa inevitable del desarrollo, ya que a través de ella se diferencian y se identifican diversos aspectos, pero si la división no se sintetiza, comienza a agravar la distorsión, lo que da lugar a conflictos y a la destrucción.

La sintesis no significa la eliminación de las diferencias, sino que es un estado en el que las diferencias están armonizadas y, por lo tanto, no se enfrentan entre sí, sino que se complementan.

Capítulo III

SISTEMAS DE AUMENTO Y EXPOSICIÓN

El poder, tal como se manifiesta en las estructuras humanas, refleja la voluntad de controlar el temor a la pérdida de la sostenibilidad y, por lo tanto, se distorsiona inevitablemente si se basa en la división entre el administrador y el administrador.

La verdadera gestión, en su sentido profundo, no se lleva a cabo mediante el control, sino mediante la creación de condiciones en las que el sistema entra en un estado coherente, por lo que la gestión no es un efecto, sino una adaptación.

Capítulo IV

LA ECONOMÍA COMO MOVIMIENTO DE ENERGÍA

La economía no debe entenderse como un sistema de intercambio de recursos, sino como un movimiento de energía a través de las formas, por lo que cualquier distorsión de la distribución refleja un desequilibrio más profundo en la coherencia.

Cuando la acumulación se convierte en un objetivo, el movimiento se desacelera, y la energía comienza a asombrarse, lo que inevitablemente da lugar a crisis, mientras que la energía mantiene la sostenibilidad del sistema con el paso libre.

Capítulo V

LA TECNOLOGÍA COMO LA PRÓRROGA DE LA CREACIÓN

La tecnología no es un fenómeno externo al ser humano, sino que es una continuación de su conciencia y, por lo tanto, su desarrollo refleja inevitablemente el estado interno de la civilización.

Si la conciencia está distorsionada, la tecnología aumenta la distorsión; si se llega a un acuerdo, se convierte en un instrumento de armonización.

Capítulo VI

CONCIENCIA GRUPAL Y NUEVA FORMA DE ORGANIZACIÓN

La humanidad se encuentra en una etapa en la que las formas individuales de la organización comienzan a ceder el lugar al grupo, pero ello no requiere la unificación para la unificación, sino que crea un verdadero acuerdo en el que el grupo funciona como un solo campo.

Esas estructuras no pueden construirse mediante normas externas, sino que se derivan de la coherencia interna de los participantes.

Capítulo VII

ESTADO PLANETARIO

El planeta, como sistema integral, no está separado de la humanidad, sino que lo incluye como uno de sus niveles, por lo que el estado del planeta refleja el estado de conciencia colectiva.

No se puede lograr un cambio en esta situación a través de acciones individuales, pero es necesario pasar a un nuevo nivel de armonización en el que la persona comienza a percibirse como parte del sistema y no como un usuario.

CONCLUSIÓN TOMA IV

Así pues, la síntesis de la civilización no es un proyecto ni un objetivo, sino una consecuencia natural de la eliminación de las distorsiones, en las que los distintos niveles comienzan a funcionar como un todo, sin necesidad de coerción externa.




V. NORMAS DE CREACIÓN

PREFACIO V

Una vez que se ha considerado la exención de la ilusión del centro, una vez que se ha hecho posible la acción sin apropiación y se ha reconocido la realidad como estructura, y la civilización como campo, se puede pasar a un nivel que antes no podía abrirse sin una distorsión significativa, a saber, el examen de las leyes por las que se crean, retienen y modifican las formas.

Se debe mantener claramente que la creación de un documento no se refiere en este contexto a las actividades de la persona encaminadas a producir el resultado deseado, sino que se trata de un proceso en el que la forma surge como consecuencia de la armonización y, por consiguiente, toda distorsión del estado de origen se refleja inevitablemente en el resultado.

Capítulo I

SOBRE LA INDEMNIZACIÓN DE LOS

Lo primero que hay que eliminar es la idea de que la creación puede realizarse desde la perspectiva de un centro individual, ya que todo intento de crear de una persona se basa inevitablemente en una percepción incompleta y, por lo tanto, da lugar a distorsiones.

La personalidad puede combinar, modificar y redistribuir la ya existente, pero no crea en el verdadero sentido, ya que la creación requiere la armonización de niveles que no están disponibles cuando se mantiene el centro de apropiación.

Capítulo II

SOBRE LA PRIMERA LEY DE ARMONIZACIÓN

La creación sólo es posible cuando no existe una contradicción interna y, por lo tanto, la primera ley que debe comprenderse es la Ley de Armonización, según la cual la forma se crea como expresión de un estado en el que los distintos niveles no son contradictorios.

Si existe una discrepancia, la forma no se mantiene o se distorsiona, independientemente de los esfuerzos que se realicen para formarla.


Capítulo III

SOBRE LA SEGUNDA LEY DEL RITMA

Ninguna forma puede existir fuera del ritmo, ya que el ritmo garantiza su sostenibilidad, por lo que toda creación debe estar incluida en una secuencia determinada, que no es determinada arbitrariamente, sino determinada por estructuras más amplias.

La alteración del ritmo causa la desintegración, incluso si la forma en sí misma se construyó correctamente.

Capítulo IV

DE LA TERCERA LEGISLACION SOBRE LA PRODUCCIÓN

La creación requiere el paso de la energía a través de la forma, por lo que la realización se convierte en una condición para su viabilidad, mientras que cualquier resistencia dentro de la estructura provoca el bloqueo y la destrucción gradual.

La realización no aumenta a través de la presión, sino que se recupera mediante la eliminación de los obstáculos.

Capítulo V

DE LA CUARTA LEY

Cualquier intento de retener lo que se creó como "su" provoca un trastorno del flujo de energía, por lo que la Ley de Inapropiación es un requisito previo para la preservación de la forma.

Lo que se retiene empieza a descomponerse;

Lo que es libre sigue existiendo.




Capítulo VI

SOBRE LA QUINTA LEY

La creación no puede ser aproximada, ya que una ligera desviación a nivel de la base de referencia da lugar a importantes distorsiones de forma, por lo que la precisión no depende de un mayor control, sino de la claridad de la percepción.

Capítulo VII

SOBRE EL SISTEMA DE LEYES

Las leyes no se aplican de manera aislada, sino que constituyen un sistema único en el que la violación de una es inevitable para los demás y, por lo tanto, sólo es posible crearlas si se respetan al mismo tiempo, lo que no puede lograrse mediante el esfuerzo, sino que se hace natural sin distorsiones.

CONCLUSIÓN TOMA V

Así pues, la creación no se revela como una actividad, sino como un estado en el que la forma surge como una consecuencia inevitable de la armonización, por lo que la verdadera habilidad no radica en la capacidad de crear, sino en la capacidad de no distorsionar.